Es una escena que muchos tutores han vivido alguna vez: su perro comienza a temblar y la primera explicación que viene a la mente es el frío. Sin embargo, aunque las bajas temperaturas pueden ser una causa frecuente, los temblores también pueden tener otros orígenes, algunos completamente normales y otros que requieren atención veterinaria.
Aprender a reconocer el contexto en el que aparecen puede ayudar a actuar de manera oportuna y cuidar mejor la salud de nuestras mascotas.
El frío es una causa frecuente
Al igual que las personas, los perros pueden temblar cuando sienten frío. Los temblores son una respuesta natural del organismo para producir calor mediante contracciones rápidas e involuntarias de los músculos.
Los perros pequeños, de pelo corto, cachorros y perros senior suelen ser más sensibles a las bajas temperaturas, ya que pierden calor corporal con mayor facilidad (Case et al., 2011).
Si los temblores aparecen durante un paseo en un día muy frío o al permanecer en un ambiente con bajas temperaturas, probablemente se trate de esta respuesta fisiológica.
También pueden temblar por emoción
¿Has notado que algunos perros tiemblan cuando llega un miembro de la familia o antes de salir a pasear?
La emoción intensa, la alegría o la anticipación pueden desencadenar pequeños temblores. Esto ocurre porque el organismo libera adrenalina, aumentando la actividad muscular de forma transitoria.
Generalmente estos temblores desaparecen una vez que el perro se tranquiliza.
El miedo y la ansiedad también influyen
Situaciones como tormentas eléctricas, fuegos artificiales, visitas al médico veterinario o ambientes desconocidos pueden provocar temblores asociados al estrés.
En estos casos suelen acompañarse de otros signos, como:
- Cola entre las patas.
- Orejas hacia atrás.
- Jadeo.
- Intentar esconderse.
- Buscar constantemente a su tutor.
El dolor también puede manifestarse con temblores
Los perros no siempre expresan el dolor mediante quejidos o llanto.
En ocasiones, un problema articular, una lesión muscular, una enfermedad abdominal o incluso una molestia dental pueden provocar temblores involuntarios (Nelson & Couto, 2019).
Si los temblores aparecen junto con dificultad para caminar, pérdida del apetito o decaimiento, es recomendable acudir al médico veterinario.
Algunas enfermedades pueden provocarlos
Existen diversas enfermedades que pueden presentar temblores como uno de sus signos clínicos, entre ellas:
- Hipoglicemia (especialmente en cachorros o razas pequeñas).
- Alteraciones neurológicas.
- Intoxicaciones.
- Enfermedades metabólicas.
- Fiebre.
En estos casos, los temblores suelen persistir o ir acompañados de otros síntomas, por lo que requieren una evaluación profesional.
¿Cuándo debo preocuparme?
Es recomendable consultar con un médico veterinario si los temblores:
- Aparecen sin una causa evidente.
- Son intensos o persistentes.
- Se acompañan de vómitos, diarrea o fiebre.
- Van asociados a dificultad para caminar.
- Se presentan junto con pérdida del apetito o decaimiento.
Mientras más temprano se identifique la causa, mayores serán las posibilidades de instaurar un tratamiento adecuado.
El rol de la alimentación en el bienestar general
Aunque una buena alimentación no evita por sí sola que un perro tiemble, sí contribuye a mantener un organismo sano y preparado para enfrentar distintas situaciones.
Una dieta completa y balanceada ayuda a conservar una adecuada masa muscular, mantener una buena condición corporal y aportar nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.
En este contexto, AlfaDog entrega una nutrición completa y balanceada, con proteínas de calidad, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales que contribuyen al bienestar general de los perros durante todas las etapas de su vida.




